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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Ricki and The Flash

Creo que es porque el guión lo hizo Diablo Cody que vi esta película. No es que me encante todo lo que ha hecho; me gustó Juno y la serie de United States of Tara me inquietó. La película que dirigió "Paradise" no me gustó. Mmh tal vez es porque tiene un nombre de lo más cool.
Y luego, que la protagonista fuese Meryl Streep, no ayuda mucho; a veces me gusta y a veces no y siempre me pone nerviosa. O como dice mi hermano, es la Winona Ryder de la tercera edad.

A pesar de todo esto, la vi y debo decir que no me molestó. Es una película ideal para la huevita vacacional. Sentimentaloide, pero no mal. Con un final feliz dentro del tono de la historia y un excelente soundtrack.

Ricki tiene una banda de rock y canta en un pequeño bar de L.A.. De día trabaja como cajera en un supermercado. No tiene dinero, está a punto de declararse en bancarrota y ha vivido separada de sus hijos desde que estos eras niños. Su ex le habla para que regrese a Indianapolis a echarle una mano a su hija que se acaba de divorciar y está devastada. El reencuentro con su familia tiene sus altibajos, y sin embargo provoca un cambio en la hija que no se bañaba ni se quitaba la pijama. Su hija, por cierto, es la hija de la Streep en la vida real, y es lo peor de la película.

Lo que me gustó (además de la música) es que Ricki es honesta. Dejó a sus hijos porque le podía más la música. Trató de mantenerse en contacto con ellos, pero no fue fácil. No engaña a nadie, no es drogadicta o alcohólica, ni tirada al drama. Es feliz con lo que tiene y aunque le duela el distanciamiento, pues ni hablar.
Reconozco que es un papel creíble en la Streep. Ricki incomoda con su aspecto, pero tiene carisma, es inteligente y bastante fluida con la vida. Se lleva bien con el ex (Kevin Kline), que le tiene cariño y de alguna manera entiende sus necesidades.
Ricki no es ni de chiste una rockstar, pero es una rockera hecha y derecha y las interpretaciones (realizadas por la actriz) de grandes éxitos, están muy bien. Sí que le dan ganas a uno de formar parte del coto del bar Salt Lake.

¿Y The Flash? pues es la banda, pero no sale mucho. Sólo el guitarrista que es el galán de Ricki. Tendrían que haber salido más, ¿que no?

domingo, 14 de diciembre de 2014

Sunshine on Leith

El cartel de esta película me está quitando la chamba. Esas reseñas tienen razón (aunque suelen ser más exageradas y entusiastas que yo) en que es una feel-good movie. El tono, la música, el entusiasmo de los actores y el final súper feliz con cero drama, lo dejan a uno listo para empezar su propio musical.

Inspirada en canciones de The Proclaimers (no mi fuerte, sólo conozco bien la de I'm Gonna Be (500 Miles)), o más bien basada o adaptada del musical teatral, cuenta la historia de dos soldados que regresan a Edinburgo para continuar con sus vidas. 

Amores y desamores, secretos familiares, el futuro, el pasado, la guerra, más o menos de esto va la historia (osea, de todo y nada). 

Realmente no importa. Está entretenida, el reparto es bueno y las escenas musicales, a diferencia de las películas de Disney, están muy bien. Es una película correcta y bien hecha, con una buena fotografía (es un plus disfrutar de vistas de Edinburgo, claro que sí). 
Realmente no tengo mucho que decir sobre ella, sólo que es muy disfrutable, y eso es bueno, ¿no?

domingo, 23 de junio de 2013

Searching for Sugar Man

Esta es la historia de un par de sudafricanos que buscan al músico que marcó a su generación en los años setenta. El músico en cuestión se llama Rodriguez y es de Detroit. Un músico que según los conocedores, era tan bueno que estaba al nivel de Bob Dylan. Grabó dos discos excelentes y cayó en el olvido. Bueno, caer, al parecer nunca despegó y ese es uno de los grandes misterios. ¿Por qué alguien tan bueno, no tuvo éxito?
Por azares del destino, el primero de esos discos llegó a Sudáfrica. ¡Y pegó! Pegó tanto que Rodríguez se convirtió en la voz de esa generación de jóvenes durante el apartheid. Los marcó, los inspiró. A partir de él surgieron bandas de rock que se manifestaron contra el gobierno, que se atrevieron a criticar y decir lo que pensaban.

Los dueños de tiendas de discos llevaron y llevaron miles de copias de los dos discos de Rodriguez. Ahí vendió como medio millón de copias.
Pero resulta que nadie sabía quién era, nadie lo conocía. Corrían rumores de que estaba muerto, rumores con varios tipos de muerte, todas ellas muy dramáticas, que si se prendió fuego en el escenario en pleno concierto, que si se suicidó.

Más de veinte años después, dos entusiastas de Rodriguez se ponen a la tarea de averiguar más sobre él, primero por separado y luego juntos. Nadie lo conoce, el tipo que le hizo el disco no proporciona mucha información, los que lo descubrieron le perdieron el rastro. Leen las letras de sus canciones para ver si encuentran pistas sobre dónde vive. Pero nada. Hasta que uno de ellos pone un sitio en internet para solicitar información. Y la idea funciona porque tiempo después una de las hijas de Rodriguez se comunica con ellos. Entablan una línea de comunicación y aprendemos más sobre este músico y lo que ha sido de él en todos estos años.
Creo que sonará raro para esta historia, pero la parte final es muy emotiva.
Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012) es una historia fascinante, interesante y emocionante. ¿Cómo alguien puede ser tan famoso, tan importante en un lugar tan alejado de sus orígenes, y tan ignorado y desconocido en casa?
Además de esta parte anecdótica y misteriosa, la música de Rodriguez está buenísima y él es un personaje de lo más interesante. Sencillo, inteligente, crítico. 
Lo único que no se aclara, es quién se benefició de todas esas ventas de discos, de las regalías de sus letras y de su música, porque claramente, Rodriguez no.

martes, 28 de agosto de 2012

Rock of Ages

Antes que nada, debo decir que me decepcionó esta película. Lo curioso es que no se por qué, porque no tenía expectativas, no vi el tráiler, no sabía que era musical, no conocía a los actores principales (aunque sí que me llamaron un poco los otros, Tom Cruise, Russell Brand, Catherine Zeta-Jones), sólo esperaba que hubiera buena música. La historia es cualquier cosa, chica encuentra chico, chicos buscan realizar sueños en la gran ciudad y se quieren, se pelean, triunfan, fracasan, se reencuentran, final feliz.

Es una película entretenida, pero mala y muy, muy desperdiciada. Y ahora que veo quién es el director, Adam Shankman (no lo conozco de nombre, eh, lo googlée) y lo que ha hecho, veo cierta lógica con lo que hizo aquí, pues es el director de Hairspray y de un par de episodios de Glee. Y es que es eso, un Glee de rock ochentero. Glee es entretenido y Hairspray también, pero a esta ¡le dio en la madre al rock haciéndola Musical! Digamos que se nota que el que concibió este proyecto no es rockero, y que lo que más le gustaban eran las rock ballads, nada más. 

Tratan y fallan, en reflejar esa época, esa manera de vivir alrededor del rock a través de Alec Baldwin, el dueño del bar y de Tom Cruise, la gran leyenda de la época. Han visto con los años miles de grupos, han escuchado miles de canciones se huelen que el mundo está cambiando, pero todo se queda en las vestimentas y los peinados. Todo se queda en un chiste, un cierto sentido del humor (digo cierto porque hay unas escenas que se supone que son chistosas, pero son más bien raras, tanto que, aunque uno sabe que son de risa, uno no se ríe, hace muecas), una historia obvia con partes que sobran (como toda la de Catherine Zeta-Jones, aunque su escena musical en la iglesia está bien), personajes que sobran (Mary J. BLige, que es una especie de no-personaje, está ahi y canta, pero se sale del concepto rockero por completo) y una selección musical dudosa, con canciones que faltan y canciones que sobran. Me parece que hay música suficiente para escoger un soundtrack que no incluya canciones del soundtrack de Glee.

O tal vez estoy completamente equivocada y la idea era hacer, efectivamente, una versión "gleesosa" del rock ochentero, con voces menos rasposas e ilegibles y más brillantina. Bueno y si fuera así, de todos modos no es muy buena.

Creo que después de estos párrafos he llegado a la conclusión de que la razón por la que me sentí decepcionada es porque he visto muchas películas con el tema rock, comedias, documentales, dramas, todo tipo de rock, sesentero, setentero, ochentero, británico, americano, etc. y lo que me gusta cuando me gustan, es el tono, la pasión por esa música en particular, esa experiencia, ese momento en la vida del personaje o del director o de los músicos, eso que los hizo ser ellos y hacer lo que han hecho, en la historia y/o en la vida real. Puede no gustarme lo que tocan, pero puedo entender su necesidad de hacerlo. Es por eso que el documental de Anvil:The Story of Anvil, me gusta tanto.

Una de mis películas favoritas sobre música es The Commitments, sobre unos chicos en Dublin que están formando su banda. También me gusta This is Spinal Tap, Hedwig and the Angry Inch, 24 hour party people y hasta School of Rock.

Acabo de ver The Last Waltz, un documental de Scorsese sobre el último concierto de la banda The Band y aunque la banda en sí me es ajena (me sorprendí, eso sí, de conocer un par de canciones), verlos tocar con sus cuates (Bob Dylan, Joni Mitchell, Van MorrisonEric Clapton), contar anécdotas, hacer el último concierto en el lugar que les dio su primera oportunidad, me resultó conmovedor. Me gustó la música, pero sobretodo me gustó esa pasión, ese algo de rock, que le faltó a Rock of Ages.

Dije que no con mucha convicción porque recuerdo que en Magnolia no lo hace muy bien, pero sí, aparentemente Tom Cruise canta aquí sus canciones.

martes, 14 de julio de 2009

The Guitar

¿Qué hace uno si el doctor dice que nos quedan dos meses de vida? ¿Llorar, viajar, decirle adiós hasta a las florecitas, hacer las paces con nuestros seres queridos? O cumplir algún sueño. Dos meses son muy poquitos para tanto qué hacer.

Yo no me despedía. Y viajar requiere un poco más de tiempo y dedicación. Me gusta la idea de cumplir un sueño. Como en esa película con Jack Nicholson y Morgan Freeman con la lista de deseos para antes de morir.

Pues en esta película que acabo de ver, The Guitar (Amy Redford, 2008), el personaje principal siempre ha querido una guitarra. Desde que era chiquita y la veía en el escaparate de una tienda. Y es este objeto el que de alguna manera le permite transformar su vida.

Melody Wilder tiene una mala pata que hay que ver. Primero, el doc le dice que tiene cáncer y le quedan dos meses de vida, luego la corren de su trabajo (un trabajillo pinchón, así que ahí no hay mucho drama), y para colmo, el novio la corta. Hasta aquí han pasado como diez minutos de la peli y ya parece una comedia negra o un especial del Hallmark Channel. Hasta aquí aparecen dudas en mi ánimo peliculero, pero pienso "¡No! No puede ser una peli del Hallmark Channel". Y sigo viéndola. Y ¡zas! que tengo razón.

No, tampoco es una comedia. Pero tiene un buen tono. Y hasta podría decir que es una pequeña película independiente hecha con ganas y con cuidado.

Después de la avalancha de malas noticias, Melody Wilder decide rentar un amplio y atractivo loft neoyorquino para vivir ahí sus últimos días. Y vaya vida. Sin salir de ahí usa sus tarjetas de crédito para comprar todo lo que siempre ha querido, muebles de diseñador, ropas exóticas, comida gourmet, y una guitarra eléctrica... con todo y amplificadores.

Toma lecciones de guitarra en la tele, se hace de un par de amantes, y empieza a vivir.

Amy Redford (Sí, es hija de Robert Redford) logra una de esas películas de "sigue los sueños y triunfarás", que a pesar del final, que parece el final feliz de un niño o un extraño toque de humor (?), se salva de la cursilidad y la ñoñería.

Hay que destacar la actuación de Saffron Burrows como Melody porque es ella la que mantiene el equilibrio y la sensatez de la historia.

Y bueno, como idea para vivir los dos últimos meses de vida, no me pareció nada mala.
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