sábado, 27 de febrero de 2010

Camino

Llevo semanas con esta película, Camino (Javier Fesser, 2008) atorada en mi organismo. La he comentado con varias personas. Le he dado mil y una vueltas porque me causa conflictos. Mi primera impresión es de qué mala película. ¿Por qué la vi? No recuerdo de dónde saque la idea, en un blog, en un podcast, no lo sé. Y luego averigüé que ganó el Goya en el 2009. ¡Ganó el Goya! ¿En serio? Es para tanto?! ¿Por qué ganó? ¿O es que los Goyas apestan? (que no lo creo).

Y bueno, quedé aún más confusa. Y empecé a pensar en por qué no me había gustado.
Me hizo enojar, escandalizar, me desesperó. Entonces, ¿se vale decir que a uno no le gusta una peli porque le altera las emociones? Siempre he pensado que no, que no se vale decir que una peli está mala porque hay mucha violencia, o porque el tema incomoda. Y en este caso, pues no se vale decir que no me gustó porque no me gustaron los comportamientos de los personajes.

La realidad es que me metí en la historia, quería ver qué más pasaba, si al final el final que aparece en el principio cambiaba o algo. Si hubiera podido entrar en la pantalla le hubiera dado un par de hostias a la mamá… y a los padres, y a la tía y a la jefa de las monjas.

En mi ignorancia no me enteré de que esta familia era del Opus Dei, en mi ignorancia me quedé en una familia extremadamente católica que agradece al Señor por la enfermedad de su hijita. Una madre que reza todo el tiempo y que no le permite a la niña quejarse del dolor, que no le permite llorar porque le dice que es un a prueba que el Señor le ha puesto. Y se me salieron los ojos cuando uno de los padres le dice al papá que la prueba es para ellos y que él, a diferencia de su esposa, no la está pasando porque está triste y enojado y no tiene la fuerza y la fe de su mujer. Pero ¿importa que sepa o no que son del Opus Dei? Si hubiera sabido, si supiera más sobre sus costumbres y maneras de pensar ¿me hubieran alterado menos? No lo sé. Creo que una de las cosas que no me quedó clara, es si esta película critica o apoya al Opus Dei. De repente parece una crítica que se queda corta, de repente parece que lo apoya. Y todo eso me distrae de lo que me parece que era la parte más importante de la historia, que es la niña.

Camino, la niña, tiene un tumor y va a morir, y lo único que quiere es vivir; y su mamá no ve eso y no le concede los pocos deseos que la niña le pide. El papá lo entiende y por primera vez no se queda callado y se propone hacer algo al respecto pero, para aumentar el melodrama (y mi desesperación, como cuando un futbolista falla un penal), no lo logra. Y su existencia en la película de repente parece completamente inútil.

Creo que la película pierde camino al entrar en los terrenos del Señor. Si no hubiera estado basada-inspirada en casos reales, de niñas en proceso de beatificación, si se hubiera mantenido una historia sencilla, de una niña, sus fantasías, sus sueños. La película hubiera sido más emotiva, una de esas películas bonitas exaltadoras del alma, pero se desvía un poco.

Y bueno, independientemente de eso, y de mis creencias personales, la película como tal, no me pareció buena. Las actuaciones están acartonadas en muchas ocasiones, aunque reconozco que la mamá está muy bien. Camino, la niña, es monísima, pero su actuación es irregular. Aquí creo que es un problema de dirección. Y las escenas de fantasía, de plano no están logradas, son muy infantiles para la edad de la niña. Hay diálogos muy forzados, escenas y situaciones que sobran… en fin.

¿Alguien podría explicarme por qué los aplausos a la gringa cuando la niña se muere? ¡Argh!

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