domingo, 30 de agosto de 2009

Encounters at the end of the world

Cuando decidí ver este documental, esperaba ver una película con imágenes de postal, paisajes impresionantes, pingüinos, focas y extraños animales de las profundidades del mar. Lo primero que dice el director es que cuando surgió el proyecto aclaró que no iba a hacer otra película de pingüinos. Así que adiós pingüinos, pensé.

Encounters at the end of the world (Werner Herzog, 2007), no es un documental en el sentido de que trate de un tema específico, es más bien un viaje, un recorrido para explorar y reconocer el territorio de la Antártida. Es el mismo Herzog el que realiza el viaje y lo narra, siguiendo su curiosidad a partir de unos videos que le mandó un amigo buzo sobre sus experiencias debajo del hielo.

El viaje comienza con su llegada a la estación McMurdo, con sus impresiones sobre el lugar, su entrenamiento para poder salir al hielo (¡tuvo que aprender a hacer un iglú!) y un reconocimiento de las personas que estaban ahí.

Y es con estas entrevistas, que me di cuenta de que este no iba a ser un documental común y corriente, y que no iba a ser una peli como "Atlantis" de Luc Besson. Y me imagino que así le pasó a Herzog. Yo creo que en ningún momento esperaba encontrarse con esa extraña e interesantísima variedad de individuos. Personas con muy distintos antecedentes y procedencias, que por diversas circunstancias acabaron ahí, en el culo del mundo. Un banquero de chofer, un cineasta de cocinero, un lingüista en una tierra sin lengua, un filósofo filosofando en una máquina excavadora, una especie de indio americano era el plomero, una viajera incansable con las más interesantes anécdotas.
Más los científicos, por supuesto. Metidos en sus pequeños y muy específicos mundos. El que estudiaba a los pingüinos (sí hubo pingüinos a fin de cuentas, y valió la pena la escena), parecía preferir ser pingüino a ser humano, los buzos-biólogos-rockeros que encontraron tres nuevas especies desconocidas, el vulcanólogo inglés vestido de tweed para honrar a los antiguos exploradores, el físico apasionado por los neutrinos.

Esta es una peli sobre el lugar y el hombre. Sobre la aventura y la exploración. Sobre las pasiones y los intereses. Sobre un lugar adverso, peligroso, fascinante y lejano. Un lugar silencioso y blanco, sutil, y monótono. Vaya, un lugar atractivísimo.

Herzog muestra unas imágenes espectaculares montadas con una extraña música que les sienta maravillosamente bien.

El viaje no termina, parece incompleto, no sé, pero la última escena con el filósofo es muy buena. Me da la impresión que Herzog no sabía a qué iba, que no tenía un fin específico y simplemente fluyó por el hielo y fue encontrando cosas. Y al final, no supo qué hacer. Aunque en realidad a quién le importa si cerró bien o no con todo lo anterior.

jueves, 16 de julio de 2009

Public Enemies

Esta es la historia de los últimos tiempos en la vida del asaltabancos John Dillinger, cuando a J. Edgar Hoover se le mete entre ceja y ceja que tiene que atraparlo.
Uno supondría con esta idea que la película será una especie de duelo entre el FBI y sus novedosas técnicas de investigación, y un gángster ingenioso y hábil que se les escapa en sus narices constantemente. Pero no vemos nada de esto. Y lo que vemos no es convincente.

No pido una película apegada a los hechos, ni que pasen la infancia de Dillinger o la de Purvis, ni siquiera que nos muestren sus más oscuros deseos, sus alegrías y tristezas. Pero sí esperaba personajes mejor construidos para tener una idea clara de quiénes son. Dillinger se supone que no era ni guapo ni brillante, pero sí muy carismático e ingenioso. Y eso no se ve. Viendo a este Dillinger, no sé muy bien qué decir sobre él.

Siendo el director un especialista en películas de acción, imagino entonces que ésta lo es. Tiene un montón de balazos y persecuciones, pero no están buenas. Y hay varias que más bien son gratuitas.

Y es que Enemigos Públicos (Michael Mann, 2009), está un poco aburrida. Y muy larga ya lo dije. Teniendo los elementos para hacer algo emocionante y divertido... y nada.

Y luego el reparto. ¡Batman y Willy Wonka! Por ellos me metí a ver esta peli. Christian Bale está completamente gris. En ningún momento se cree uno que sea tan chingón (sólo porque con su buena puntería mató al Pretty Boy Floyd). Y así como hubiera estado muy bien ver la estrategia y la planeación de los asaltos de Dillinger, hubiera sido interesante ver a Purvis trabajar un poco más, en vez de que nos den la información obtenida en diálogos. Como la parte de la chaqueta de Dillinger y el lugar en donde la había conseguido, que estuvo muy floja.

¿Y Johnny Depp? Pues nada. No me transmitió nada. Con él Dillinger parece un cínico, pero no lo es realmente, parece que está un paso adelante de todos, pero tampoco. ¿A dónde quiso llegar con el personaje? Quién sabe.

El resto del reparto me pareció igual de gris, mucho nombre, pero ninguno sobresaliente. Billy Crudup, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff... ¿como para qué?

Me da la impresión de que la película era mucho más larga y que al momento de editarla se les fueron partes importantes y dejaron escenas sin sentido. Y unas largas y gratuitas como en la que matan al compañero de Purvis y se les escapa Baby Face Nelson, al que ni planeaban atrapar. Me pareció una manera muy complicada de introducir a un personaje.

El tema de los apostadores y las nuevas leyes federales y los choques con Dillinger no fue más que una emabarradita inútil y la presencia de Hoover, sus métodos y todo eso quedaron flotando.

En fin pura decepción y casi me duermo.

martes, 14 de julio de 2009

The Guitar

¿Qué hace uno si el doctor dice que nos quedan dos meses de vida? ¿Llorar, viajar, decirle adiós hasta a las florecitas, hacer las paces con nuestros seres queridos? O cumplir algún sueño. Dos meses son muy poquitos para tanto qué hacer.

Yo no me despedía. Y viajar requiere un poco más de tiempo y dedicación. Me gusta la idea de cumplir un sueño. Como en esa película con Jack Nicholson y Morgan Freeman con la lista de deseos para antes de morir.

Pues en esta película que acabo de ver, The Guitar (Amy Redford, 2008), el personaje principal siempre ha querido una guitarra. Desde que era chiquita y la veía en el escaparate de una tienda. Y es este objeto el que de alguna manera le permite transformar su vida.

Melody Wilder tiene una mala pata que hay que ver. Primero, el doc le dice que tiene cáncer y le quedan dos meses de vida, luego la corren de su trabajo (un trabajillo pinchón, así que ahí no hay mucho drama), y para colmo, el novio la corta. Hasta aquí han pasado como diez minutos de la peli y ya parece una comedia negra o un especial del Hallmark Channel. Hasta aquí aparecen dudas en mi ánimo peliculero, pero pienso "¡No! No puede ser una peli del Hallmark Channel". Y sigo viéndola. Y ¡zas! que tengo razón.

No, tampoco es una comedia. Pero tiene un buen tono. Y hasta podría decir que es una pequeña película independiente hecha con ganas y con cuidado.

Después de la avalancha de malas noticias, Melody Wilder decide rentar un amplio y atractivo loft neoyorquino para vivir ahí sus últimos días. Y vaya vida. Sin salir de ahí usa sus tarjetas de crédito para comprar todo lo que siempre ha querido, muebles de diseñador, ropas exóticas, comida gourmet, y una guitarra eléctrica... con todo y amplificadores.

Toma lecciones de guitarra en la tele, se hace de un par de amantes, y empieza a vivir.

Amy Redford (Sí, es hija de Robert Redford) logra una de esas películas de "sigue los sueños y triunfarás", que a pesar del final, que parece el final feliz de un niño o un extraño toque de humor (?), se salva de la cursilidad y la ñoñería.

Hay que destacar la actuación de Saffron Burrows como Melody porque es ella la que mantiene el equilibrio y la sensatez de la historia.

Y bueno, como idea para vivir los dos últimos meses de vida, no me pareció nada mala.

sábado, 9 de mayo de 2009

Il y a longtemps que je t'aime

Juliette es liberada después de pasar quince años en prisión. Su hermana mucho menor Léa le da la bienvenida y la invita a quedarse en su casa. Las dos hermanas son prácticamente unas desconocidas, pues a Léa le prohibieron visitar a Juliette en la cárcel y de hecho la desaparecieron de la historia familiar. Para Juliette, Léa es la hermanita a la que le contaba cuentos, con la que tocaba el piano. Ahora es una mujer adulta casada y con dos niñas. Juliette es fría y distante, pero pronto vemos que es por desconcierto, por haber perdido contacto con su familia durante tanto tiempo. Parece siempre incómoda, fuera de lugar, casi no habla y es cortante hasta con las sobrinas.
Pero poco a poco las cosas empiezan a cambiar. Entabla una relación de amistad con el policía con el que tiene que ir a firmar, conoce a un colega de Léa con el que finalmente se siente a gusto y puede hablar, y aunque no le es fácil encontrar trabajo, su vida parece retomar su camino. Hasta el hostil cuñado Luc se da cuenta de que Juliette es más que alguien que ha estado en la cárcel y finalmente la acepta como parte de la familia.

Pero la pregunta está siempre presente ¿qué pasó realmente para que Juliette acabara en la cárcel?

Hace mucho que te quiero (Philippe Claudel, 2008) es un drama, pero no un dramón. De repente aparecía mi influencia telenovelera y esperaba lo peor, lágrimas, gritos y ridículos y sufridos diálogos. Pero entonces me acordaba, eh, son franceses, no hacen eso.

Y la historia va más allá de Juliette y la cárcel; es Léa conociendo a Juliette, dándole una oportunidad de existir, sin juicios ni preguntas. Es Juliette abriéndose a la familia de Léa, abriéndose a la gente que va conociendo.

La actuación es asombrosa. Todos están muy bien, Léa (Elsa Zylberstein), el abuelo Papy Paul, hasta la niña P'tit Lys. Pero es Kristin Scott Thomas la que se lleva las palmas. ¡Qué bárbara! Es una de las mejores actuaciones que he visto en el año, y en el año anterior para que vean qué de buena es. Y sin necesidad de efectos especiales o maquillaje para verse vieja, gorda, china o lo que sea. Y sin que sea basado en una historia de la vida real.

Es la sutlieza de los cambios que sufre el personaje, es la expresión de su cara, el movimiento de sus manos, es el silencio, lo que no dice y todo lo que observa.

La historia es sencilla, pero la actuación es de lo más compleja.

Y vaya, ¡qué bien está la peli!

Senki

Un joven doctor tiene un terrible accidente automovilístico y sobrevive por un pelo. Un año después regresa a su vida cotidiana; o trata de regresar. Las cosas son distintas, su esposa se queda vacacionando, los inquilinos del edificio en donde vive han cambiado, tiene que adaptarse al ritmo y al ajetreo del hospital. Y para colmo, una extraña vieja hablando un dialecto desconocido, se mete en su departamento. Tratar de descifrar lo que la vieja le dice, el encuentro con una sensual asistente universitaria, la relación con su madre (una prestigiosa doctora) y la necesidad de estar con su hijito, alejan, confunden y alteran el escaso equilibrio que el personaje, Lazar Perkov, está tratando de recuperar.
Senki/Shadows ( Milcho Manchesvki, 2007), es una película de fantasmas.

¿Cómo es una historia de fantasmas fuera de Estados Unidos o de la moda asiática? Pues esta, de la República de Macedonia, no es tan aterradora, ni tiene muchos efectos especiales. Pero la historia está bien, el suspenso también. Es frustrante ver películas de horror en donde a uno le sobresalta hasta la hoja que cae y donde la historia es mala o ni siquiera hay historia. Aquí, el ambiente, los lugares, los personajes, son lo suficientemente inquietantes para mantener la tensión, y la intriga. Ok, hay fantasmas... ¿pero? ¿Qué sigue? ¿Cómo? ¿Y que le va a pasar al doctor?

La solución a todo es muy sencilla, sin razones sacadas de la manga, sin forzar la historia. Y eso cierra la película de una manera muy completa.

Y para el final final, me gustó la solución visual.

Las actuaciones son muy buenas, la música también. Pero cabe resaltar la fotografía, los escenarios dentro y fuera de Skopje (la capital de Macedonia), el ambiente creado en el edificio donde vive Lazar y en el hospital.

Insisto, es una muy buena peli, una muy buena peli de fantasmas.
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